Gobernabilidad democrática, Estado de
derecho y el quehacer del Congreso Nacional
en Honduras. Un análisis de la acción
legislativa reciente
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Por: Rolando Sierra Fonseca
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En Honduras cada vez más
dentro de los poderes del Estado el Congreso Nacional, asume
un papel protagónico y dinámico en su quehacer legislativo.
Sin embargo, hasta ahora, los estudios políticos del país no
han profundizado sobre el desempeño de ésta Institución
acerca de su eficacia y su eficiencia en el Proceso
Legislativo en función del fortalecimiento del Estado de
derecho y de la base jurídica para la institucionalidad para
una gobernabilidad democrática. En este sentido, es
importante observar las tendencias y orientaciones
temáticasde laAgenda Legislativa. En ese sentido, el
presente artículo tiene como propósito realizar un breve
balance de los últimos tres años de actividades de éste
Poder del Estado, atendiendo a los principales temas de la
agenda legislativa, las principales leyes aprobadas, en
perspectiva de analizar el fortalecimiento del Estado
derecho en Honduras.
El Estado de derecho significa, ante
todo, un sistema funcional de normas formales e informales,
de procesos y construcciones organizativas que gobiernan el
comportamiento social, económico y político, reconcilian o
equilibran los conflictos de intereses, y resuelven la
disputas tanto a nivel estatal como no estatal. De este
modo, asegura que las bases institucionales de la
gobernabilidad y el desarrollo —formales e informales— sean
legítimas, efectivas y viables. Históricamente esto ha sido
de importancia crítica para la construcción de las naciones
y la reestructuración social de Latinoamérica, Europa y el
resto del mundo, incluyendo la emancipación de las antiguas
colonias después de la Segunda Guerra Mundial. En el momento
actual de profundos cambios económicos resulta evidente que
el Estado de derecho no es importante sólo para el correcto
funcionamiento de los mecanismos económicos abiertos y de
mercado: también tiene un rol clave en la conciliación entre
la globalización, el mercado y las competencias requeridas
por los imperativos metaeconómicos implícitos en el
desarrollo humano sostenible, que van desde la armonía y la
solidaridad social, la equidad y la adecuada gestión
medioambiental, hasta los procesos políticos participativos
(Kõnz, P., 2000).
Lo que caracteriza esencialmente al
Estado de derecho es su sometimiento a la ley, la cual se
concibe como la voluntad del pueblo expresada por medio de
asambleas constituyentes y el parlamento. La aplicación de
derechos y garantías ciudadanas no sería factible si no se
dispone de instituciones y procedimientos que la hagan
posible. En tal sentido, el sometimiento a la ley es una
premisa fundamental para la convivencia social y, por ende,
para la existencia misma del Estado como organización
política.
La Constitución de Honduras declara
expresamente que en el país existe un Estado de derecho con
tres poderes: el Legislativo, el Ejecutivo y el Judicial,
los cuales son complementarios e independientes y sin
relaciones de subordinación.
En cuanto al principio de legalidad, la
Constitución lo destaca expresamente al decir que los
servidores del Estado no tienen más facultades que las que
expresamente les confiere la ley. Y agrega el mismo precepto
que todo acto que ejecuten fuera de ésta es nulo e implica
responsabilidad.
El postulado de la responsabilidad del
Estado se encuentra con mayor precisión en el Artículo 324,
que literalmente expresa: “Si el servidor público en el
ejercicio de su cargo, infringe la ley en perjuicio de los
particulares será civil y solidariamente responsable junto
con el Estado o con la institución estatal a cuyo servicio
se encuentre, sin perjuicio de la acción de repetición que
estos puedan ejercitar contra el servidor responsable, en
los casos de culpa o dolo”. En cuanto a la vigencia del
principio de legalidad y del de responsabilidad,
particularmente del Poder Ejecutivo, es conveniente señalar
el papel que ha venido a desempeñar la Ley del Procedimiento
Administrativo y la Ley de la Jurisdicción de lo Contencioso
Administrativo, ambas promulgadas en 19872.
Colateralmente a este aspecto de
sujeción del Estado a la Ley, se destaca el marco jurídico
institucional que regula la función contralora de las
actividades del gobierno, entendiéndose por control, en este
caso, lo relativo a la fiscalización, investigación y
supervisión de la actividad estatal y específicamente de la
hacienda pública. El país cuenta con instituciones
especializadas para tales fines, como el Tribunal Superior
de Cuentas. Existen también otros órganos, como la
Procuraduría y el Ministerio Público, con la salvedad de que
estos dos últimos no tienen funciones exclusivamente
contraloras.
El derecho, cuya expresión objetiva
conforma el ordenamiento jurídico que regula la enorme
variedad de actuaciones y situaciones que se producen en la
vida social, es una de las esferas que ineludiblemente deben
ser abordadas en el análisis de la gobernabilidad y el
desarrollo. El ordenamiento jurídico interesa en función de
las dimensiones antes citadas, especialmente en lo que
concierne a:
•El sistema regulador que incluye: la
problemática considerada, los entes reguladores y los
procedimientos de regulación.
•La seguridad jurídica que implica
conocer los niveles de cumplimiento del sistema regulador.
Es decir, que se vuelve pertinente el conocimiento de los
aspectos formales y materiales del marco jurídico en
relación con la capacidad de crear, fortalecer y transformar
instituciones que generen un entorno favorable para el
desarrollo humano sostenible. En particular, interesa
conocer el nexo del marco jurídico con los pilares de
crecimiento y sostenibilidad. En el primer caso, para
identificar los incentivos o normas con que se cuenta con el
objetivo de favorecer el crecimiento. Así, en el caso del
crecimiento, reclama prioridad la identificación de los
incentivos o medidas directas que existen en las leyes para
favorecer el crecimiento económico. En el segundo, para
identificar varias dimensiones de análisis en contraste con
ese marco legal, entre las cuales destacan tres:
–La institucionalidad creada por la
norma para asegurar el cumplimiento.
–Los elementos de la ley que prescriben
directamente sobre la acumulación de oportunidades humanas.
–La valoración de los bienes naturales
en cuanto a su uso racional y sostenible.
Es una tarea de suyo compleja analizar y
explicar la motivación real que va siguiendo el marco legal
e institucional de un Estado. La concurrencia de múltiples
aspectos socioeconómicos, políticos y culturales, tanto de
carácter estructural como coyuntural, advierten sobre lo
delicado de tal pretensión.
Por eso, no se persigue aquí establecer
factores determinantes de influencia sobre el marco
legislativo-institucional, pero sí enunciar las tendencias
generales que ha seguido, de acuerdo con las condiciones
socioeconómicas, durante el período señalado.
La orientación de la legislación
hondureña se ha visto influida principalmente por los
principios del sistema clásico liberal; por eso, los
principales códigos datan de las últimas décadas del siglo
XIX y de los primeros decenios del XX, los cuales reciben la
influencia de la codificación napoleónica, en particular, el
Código Civil, aunque no de manera directa, sino por
intermedio de las legislaciones chilena y española. Esta
influencia le imprime a toda esa normativa un acento
individualista y una orientación fundada en dos principios
esenciales: la autonomía de la voluntad y la libertad de
contratación.
Ahora bien, según lo que se podría
señalar como una breve periodización de la conformación del
Estado hondureño desde el último tercio del siglo XIX, se
puede decir que el largo lapso comprendido entre 1876 y 1948
se caracterizó por la generación de estímulos
jurídico-institucionales para el desarrollo capitalista.
A partir de ese último año la
legislación se encamina a facilitar el carácter
estatal-intervencionista de la economía, hasta que dicha
orientación se va desgastando paulatinamente a finales de la
década de los setenta.En los albores de la década de los
ochenta, la inédita crisis económica que afronta el país y
el remozamiento de las ideas liberales marcarán la tónica de
los años siguientes. La legislación va dejando de promover
la expansión del aparato estatal y se acentúan las presiones
para dejar el modelo de sustitución de importaciones. Es el
momento en que surgen los programas de ajuste y la
liberalización comercial.
Los noventa vendrán a consolidar esta
tendencia, a la cual se agregan reformas para subordinar el
poder militar al civil y se crean instituciones y
procedimientos que garantizan la responsabilidad estatal y
la defensa de los derechos ciudadanos.
Empero, y sin perjuicio de los
importantes pasos que se han dado, no debe pasarse por alto
el reto de articular el sistema legal dentro de un espectro
favorable para el logro de la gobernabilidad democrática y
el desarrollo.
De ahí la pertinencia de plantear un par
de interrogantes generales respecto del actual proceso
legislativo del país: ¿contribuye la agenda legislativa a
buscar una progresiva acumulación de oportunidades para las
generaciones presentes y futuras?; ¿favorece este
ordenamiento un clima propicio para la gobernabilidad
democrática, fortalecimiento institucional que propicie el
crecimiento económico y la reducción de la pobreza?
Más allá de los propósitos formales de
la producción normativa, se nota, como característica
general, la ausencia de un verdadero consenso social que
legitime la variada creación de leyes. Como se verá varias
de las leyes importantes para el país se han hecho sin la
consultay dialogo requerido para ello. Con esto se quiere
decir que en su lugar a veces la demagogia y la visión
patrimonialista de las élites en relación con el Estado han
contribuido a distorsionar el logro de una gobernabilidad
democrática.
.Entre el año 2002 al 2004 han sido
aprobadas al interior del Congreso Nacional 895 proyectos.
Básicamente la mayoría de ellos han sido remitidos por el
Poder Ejecutivo, especialmente de la Secretaría de Obras
Publicas, Transporte y Vivienda, orientados en su mayoría a
la rehabilitación y construcción de las carreteras en varias
comunidades del país. Después de SOPTRAVI, los otros
proyectos han sido remitidos por la Secretaría de Finanzas y
la Secretaria de Recursos Naturales. Otro grupo importante
de Proyectos han sido presentados por los mismos Diputados y
en menor medida por la Corte Suprema de Justicia.
En estos tres años un número importante
de leyes han sido reformadas, otras han sido transformadas y
se han creado nuevas Leyes sobre aspectos que hasta ahora no
se tenía legislación en el país. Entre éstas leyes
sobresalen las siguientes, ya sea por su impacto, discusión
o forma de aprobación:
Ley de Equilibrio Financiero y
Protección Social (15 de mayo del 2002).
- Ley Orgánica del Tribunal Superior de Cuentas (5 de
diciembre de 2002).
- Ley de Equidad Tributaria
- Ley de la Propiedad
- Ley de Transferencia de Valores actuariales
Financieras
- Ley para la Gestión de la Reducción de la Pobreza
- LeyElectoral y de las organizaciones políticas
- Ley de Registro Nacional de las Personas
- Ley del Presupuesto General de la República
- Leydel Sistema Financiero
- Ley Orgánica de la UNAH
- Ley de Notariado
- Ley Forestal de la Vida Silvestre
En su conjunto este corpus legislativo
aprobado pueden significar avances en materia económica,
social y forestal, pero el problema esta que muchas de ellas
han tenido impactos negativos en la población y algunas de
las leyes más sensitivas han sido aprobadas sin discusión en
sesiones, con muypoco numerode Diputados y prácticamente sin
el debido procedimiento de discusión, debate e información a
la ciudadanía.
Prácticamente desde los inicios de ésta
legislatura en el año 2002, se suscitaron conflictos con la
aprobación de la Ley de Equilibrio Financiero y
Protección Social, por su impacto en la población, al
imponerse nuevos impuestos e incrementarse tarifas por
servicios.
Ha sido significativa la formade
aprobación de la nueva Ley Electoral y de las Organizaciones
Políticas en la que se presenta una serie de cambios
respecto a la Ley de la 79, sobre todo en el voto directo
para diputados y alcaldes, así como en la delimitación de
los periodosde las campañas electorales. Sin embargo, los
resultados de las Elecciones Primarias realizadas en febrero
del presente año, al interior del Partido Nacional y Liberal
hacen ver los vacíos, ambigüedades yretrasos de la Ley. A
menos de un año de aprobación ya se habla de reformas y
cambios, siendo que en la elaboración de ésta ley
participaron todos los partidos políticosy se contó con el
apoyo de expertos internacionales y de cooperación
Internacional. Pareciera que en vez de ampliar las
oportunidades para los partidos denominado comúnmente como
pequeños y para las mujeres más bien las reduce.
Esto trae consigo una serie de
reflexiones sobre el proceso legislativo nacional, si bien,
en el Congreso Nacional se apruebannuevas leyes, y otras se
reforman y transforman, todavíaestá por verse la calidad de
las mismas y su impacto positivo en la población, ya que en
muchas de las Leyes aprobadas se observan discordancias,
ambigüedades y vacíos.
No cabe duda, que en su mayoría de las
leyes aprobadas en la presente legislatura son importantes
en la conformación de un marco jurídico y en el
fortaleciendo del estado de derecho en el país, pero se
necesita para fortalecer la gobernabilidad democrática y el
estado de derecho un mayor acercamiento entre el Congreso
Nacional y la ciudadanía.
Obviamente que esto último requiere una
transformación de la cultura cívico-política de la
población, mediante procesos educativos que incidan en su
percepción y actitud hacia la ley y las instituciones.
La limitación del poder, el principio de
legalidad y la declaración y garantía de los derechos son
cualidades esenciales del Estado de derecho. En ese sentido,
Honduras ha observado importantes avances en la construcción
de un entramado legal institucional que permita una base
mínima para el desarrollo de tales cualidades.
El retorno y mantenimiento del orden
constitucional, la subordinación del poder militar al poder
civil, la creación de instituciones como el Tribunal de lo
Contencioso Administrativo, el Ministerio Público y el
Comisionado de los Derechos Humanos, y las reformas
político-electorales, son logros que no deben pasarse por
alto y que marcan una diferencia sustantiva con relación a
lo que acontecía hace apenas dos décadas.
A partir de estos avances, se vislumbra
un nuevo horizonte de metas concretas que permitan la
profundización de un Estado democrático de derecho que,
además de preocuparse por los derechos civiles de la
población y asegurar las libertades políticas, garantice el
ejercicio de la responsabilidad política y legal de las
autoridades y promueva un activo proceso de control social
sobre la gestión pública.
Así, una visión bien fundada del papel
del Congreso Nacional en la consecución de una
gobernabilidad democrática consolidada para que permita a
todos disponer de criterios normativos acerca de lo que
falta y de lo que sobra en el Estado existente. Es decir,
permite aclarar cuales son los puntos principales que en el
marco legislativo se requieren trabajar para fortalecer la
gobernabilidad y el Estado de derecho. Para el presente año
son varios lo temas y leyes que están pendientes de discutir
y aprobar, recuperar la consulta y la participación de la
ciudadanía es una forma para que el Congreso Nacional sea un
actor verdadero de la gobernabilidad democrática y que las
leyes en Honduras se produzcan con la legitimidad que viene
de la consulta y el dialogo.
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