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Un nuevo Congreso Nacional...

 
Noviembre 2008

- Una plataforma ciudadana para la defensa de los intereses nacionales. Su creación y expectativas.-

Raul Pineda Alvarado

Un Congreso es definido por los conocedores de temas parlamentarios como “el locus privilegiado de la conjugación democrática de la diversidad de opiniones y visiones políticas.”
Actualmente, cuando la tendencia política Latino Americana, se orienta al régimen parlamentarista, los Congresos más que fábricas de leyes, se convierten en instituciones de adecuado control político; y facilitadores de diálogos y acuerdos. Esta actividad, es lo que los dota de un carácter democrático y participativo.
Sin embargo, este fortalecimiento del poder parlamentario, obliga a modificaciones endógenas, que permiten sintonizarlos con la realidad y la necesidad social y política.
Honduras, tiene nuevos Diputados, pero no un nuevo diseño de la función parlamentaria.
De hecho, en distintos foros en el exterior he escuchado, que con curiosidad se preguntan otros diputados: ¿Por qué teniendo uno de los presupuestos más altos de Centro América, los Diputados hondureños son los que menos ganan en la región? ¿Por qué tienen tantas comisiones? ¿Por qué no usan su tablero electrónico?
Ciertamente, llama la atención que países como El Salvador y Nicaragua con presupuestos muy inferiores al del Congreso de Honduras, paguen un promedio de US$5,000.00 de salario a sus Diputados y en Honduras, este salario promedie los US$2,000.00.
Igualmente, los Congresos están haciendo reducciones del número de comisiones, pero, dotándolas de presupuesto, en base a planes operativos, aprobados y supervisados adecuadamente. Sin embargo, El actual Congreso de Honduras recién paso de 52 a 60 comisiones, lo que constituye un error.
Igualmente, causa sorpresa, el número de directivos de nuestra institución parlamentaria; de ahí, que una responsabilidad del nuevo Congreso es rediseñar su proceso orgánico – político. De otra manera seguiremos sin modernizar, pero diciendo que estamos modernizando, sin democratizar, pero diciendo que estamos haciendo democracia.
Mucho se habla de la reforma del reglamento interior, pero no se habla de la necesidad de una Ley de Régimen Interior o de una Ley Orgánica y de varios Reglamentos que permitan, la rendición de cuentas, la consulta pública, la planificación, el adecuado apoyo logístico a los diputados, para que su acción legislativa se desempeñe con decoro y eficiencia.
El buen Diputado y Diputada, se hace, no surge por generación espontánea. La capacitación es básica; se puede ser un buen Abogado, Medico o Político y tener un mediocre desempeño parlamentario, si no se conocen de mínimo, elementos de Derecho Constitucional, procedimientos parlamentarios, Técnica Legislativa, y elaboración de presupuestos.
La modesta conducción del Congreso, el inicio tardío de las sesiones, y otras deficiencias, tienen que ver con pobres niveles de capacitación.
La estructura actual del Congreso, con un débil liderazgo por causa de resultados electorales, y del forcejeo en la integración de su directiva; obliga a consensos y negociaciones. De hecho, los 62 diputados liberales mas 2 del PINU, que se aliaron en la elección de la directiva, frente a 55 Nacionalistas, 5 de la U.D. y 4 de la D.C. generan un resultado de 64 a 64, lo que es evidentemente, un empate político que otorga a las minorías parlamentarias, lo que puede ser un peligroso poder de decisión.
¿Para que los consensos?: primero para modernizar el Congreso, para hacerlo mas democrático y representativo. Recordemos que el Congreso se instala con la mitad mas uno de 128 Diputados (Art. 192 Constitucional), es decir 65 Diputados, y el quórum para legislar, es apenas, más de la mitad de este número de diputados, lo que significa que con 33 diputados pudieran tomarse, decisiones legislativas con una votación mínima. Lo anterior evidentemente, no es una expresión democrática de las mayorías reales.
Los sectores políticos del Congreso, concretamente las Bancadas, al no estar dotadas de una clara expresión de respaldo mayoritario electoral, deben por obligación, escuchar los planteamientos de la ciudadanía, porque es la principal fuente de respaldo político de que se puede disponer en la toma de decisiones.
La fijación de un buen plan operativo, el uso del tablero electrónico, a efecto de garantizar la existencia de quórum, el respeto en el uso sucesivo de la palabra y el resultado de votaciones; un diplomado en temas parlamentarios para que el desempeño y la conducción del Congreso no siga siendo tan modesto, el análisis de días sesionados en relación al plan operativo, el fortalecimiento del control a través de la interpelación real de funcionarios del Ejecutivo, la rendición de cuentas de los legisladores, el Boletín Legislativo con las direcciones electrónicas de los Diputados, la Ley Orgánica del Congreso o Ley de Régimen Interior, son algunos temas de inaplazable ejecución si queremos empezar a modernizar y democratizar el Congreso.
Es esperanzador, el entusiasmo y la buena disposición que se percibe en la mayoría de los nuevos miembros del Congreso, pero no es suficiente, debe dotárseles de conocimientos y apoyo logístico adecuado, para preservar su independencia frente a los grupos fácticos y los políticos que se oponen a la verdad y quieren limitar la independencia de nuestros representantes.