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Un nuevo
Congreso Nacional...
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- Una plataforma ciudadana para la defensa de los
intereses nacionales. Su creación y expectativas.-
Un Congreso es definido por los conocedores de temas
parlamentarios como “el locus privilegiado de la
conjugación democrática de la diversidad de opiniones y
visiones políticas.”
Actualmente, cuando la tendencia política Latino
Americana, se orienta al régimen parlamentarista, los
Congresos más que fábricas de leyes, se convierten en
instituciones de adecuado control político; y
facilitadores de diálogos y acuerdos. Esta actividad, es
lo que los dota de un carácter democrático y
participativo.
Sin embargo, este fortalecimiento del poder
parlamentario, obliga a modificaciones endógenas, que
permiten sintonizarlos con la realidad y la necesidad
social y política.
Honduras, tiene nuevos Diputados, pero no un nuevo
diseño de la función parlamentaria.
De hecho, en distintos foros en el exterior he
escuchado, que con curiosidad se preguntan otros
diputados: ¿Por qué teniendo uno de los presupuestos más
altos de Centro América, los Diputados hondureños son
los que menos ganan en la región? ¿Por qué tienen tantas
comisiones? ¿Por qué no usan su tablero electrónico?
Ciertamente, llama la atención que países como El
Salvador y Nicaragua con presupuestos muy inferiores al
del Congreso de Honduras, paguen un promedio de US$5,000.00
de salario a sus Diputados y en Honduras, este salario
promedie los US$2,000.00.
Igualmente, los Congresos están haciendo reducciones del
número de comisiones, pero, dotándolas de presupuesto,
en base a planes operativos, aprobados y supervisados
adecuadamente. Sin embargo, El actual Congreso de
Honduras recién paso de 52 a 60 comisiones, lo que
constituye un error.
Igualmente, causa sorpresa, el número de directivos de
nuestra institución parlamentaria; de ahí, que una
responsabilidad del nuevo Congreso es rediseñar su
proceso orgánico – político. De otra manera seguiremos
sin modernizar, pero diciendo que estamos modernizando,
sin democratizar, pero diciendo que estamos haciendo
democracia.
Mucho se habla de la reforma del reglamento interior,
pero no se habla de la necesidad de una Ley de Régimen
Interior o de una Ley Orgánica y de varios Reglamentos
que permitan, la rendición de cuentas, la consulta
pública, la planificación, el adecuado apoyo logístico a
los diputados, para que su acción legislativa se
desempeñe con decoro y eficiencia.
El buen Diputado y Diputada, se hace, no surge por
generación espontánea. La capacitación es básica; se
puede ser un buen Abogado, Medico o Político y tener un
mediocre desempeño parlamentario, si no se conocen de
mínimo, elementos de Derecho Constitucional,
procedimientos parlamentarios, Técnica Legislativa, y
elaboración de presupuestos.
La modesta conducción del Congreso, el inicio tardío de
las sesiones, y otras deficiencias, tienen que ver con
pobres niveles de capacitación.
La estructura actual del Congreso, con un débil
liderazgo por causa de resultados electorales, y del
forcejeo en la integración de su directiva; obliga a
consensos y negociaciones. De hecho, los 62 diputados
liberales mas 2 del PINU, que se aliaron en la elección
de la directiva, frente a 55 Nacionalistas, 5 de la U.D.
y 4 de la D.C. generan un resultado de 64 a 64, lo que
es evidentemente, un empate político que otorga a las
minorías parlamentarias, lo que puede ser un peligroso
poder de decisión.
¿Para que los consensos?: primero para modernizar el
Congreso, para hacerlo mas democrático y representativo.
Recordemos que el Congreso se instala con la mitad mas
uno de 128 Diputados (Art. 192 Constitucional), es decir
65 Diputados, y el quórum para legislar, es apenas, más
de la mitad de este número de diputados, lo que
significa que con 33 diputados pudieran tomarse,
decisiones legislativas con una votación mínima. Lo
anterior evidentemente, no es una expresión democrática
de las mayorías reales.
Los sectores políticos del Congreso, concretamente las
Bancadas, al no estar dotadas de una clara expresión de
respaldo mayoritario electoral, deben por obligación,
escuchar los planteamientos de la ciudadanía, porque es
la principal fuente de respaldo político de que se puede
disponer en la toma de decisiones.
La fijación de un buen plan operativo, el uso del
tablero electrónico, a efecto de garantizar la
existencia de quórum, el respeto en el uso sucesivo de
la palabra y el resultado de votaciones; un diplomado en
temas parlamentarios para que el desempeño y la
conducción del Congreso no siga siendo tan modesto, el
análisis de días sesionados en relación al plan
operativo, el fortalecimiento del control a través de la
interpelación real de funcionarios del Ejecutivo, la
rendición de cuentas de los legisladores, el Boletín
Legislativo con las direcciones electrónicas de los
Diputados, la Ley Orgánica del Congreso o Ley de Régimen
Interior, son algunos temas de inaplazable ejecución si
queremos empezar a modernizar y democratizar el
Congreso.
Es esperanzador, el entusiasmo y la buena disposición
que se percibe en la mayoría de los nuevos miembros del
Congreso, pero no es suficiente, debe dotárseles de
conocimientos y apoyo logístico adecuado, para preservar
su independencia frente a los grupos fácticos y los
políticos que se oponen a la verdad y quieren limitar la
independencia de nuestros representantes.
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