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03 de julio de 2009 |
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Sobre la Crisis
Política Nacional |
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LA EXTREMA
POLARIZACIÓN
La Universidad Nacional Autónoma de Honduras manifiesta su profunda
preocupación por la extrema polarización política,económica y social en
la que esta inmersa la sociedad hondureña desde hace varios meses. Esta
polarización tiene sus orígenes en los conflictos políticos que se han
gestado en el interior de las elites políticas y económicas, y en su
resistencia a encontrar una salida negociada a sus diferencias.
LAS INSTITUCIONES Y SECTORES INVOLUCRADOS
Esta crisis, que se inscribe en el ámbito político y degeneró en el
rompimiento del orden constitucional, involucró a los tres poderes el
Estado: Poder Ejecutivo, Legislativo y Judicial, al Ministerio Público,
a la Procuraduría General de la República, al Tribunal Supremo Electoral
y al Comisionado Nacional de los Derechos Humanos. De parte de la
sociedad, también se han involucrado iglesias, empresarios, gremios,
sindicatos, organizaciones sociales, asociaciones de productores,
organizaciones étnicas, organizaciones de mujeres, medios de
comunicación, estudiantes y ciudadanos en general; la
crisis ha confrontado fundamental y lamentablemente, y de una manera sin
precedente, a los hondureños y hondureñas,
en una polarización que anula los juicios razonables y ponderados,
fragmentando en pedazos todo intento donde
pueden confluir puntos de vista opuestos para construir un camino guiado
por la razón y el conocimiento.
DE CONFLICTO POLÍTICO A CONFLICTO SOCIAL E INSTITUCIONAL
Las elites políticas involucraron a las Fuerzas Armadas y a la Policía
para resolver mediante el uso de la fuerza un conflicto que debió ser
resuelto en el ámbito político, en el marco de la ley y del respeto a
los derechos de las personas, y en la observación de las garantías
constitucionales. Recurrir al rompimiento del orden constitucional para
dirimir un conflicto político, evidencia la debilidad de las
instituciones y del Estado de Derecho; esta vía de salida ha conducido a
que un conflicto de orden interno haya tomado una dimensión
internacional, desde el día domingo 28 de junio, causando un enorme daño
al país, de consecuencias todavía impredecibles.
Esta crisis ha dejado en evidencia la necesidad de fortalecer el Estado
de Derecho, la autonomía de los poderes del Estado y la existencia de
reglas claras que garanticen su desempeño, además de asegurar un sistema
de contrapesos que evite la injerencia y los atropellos de unos poderes
del Estado sobre otros, y los excesos de malas prácticas e impunidad de
quienes los dirigen.
EL AVANCE DE LA DEMOCRACIA Y DE LOS DERECHOS CIUDADANOS.
Vivimos en una época de profundos cambios y la democracia es un proceso
en construcción. Cada día se avanza en el reconocimiento de derechos que
los ciudadanos deben reclamar y a los cuales no pueden renunciar; entre
ellos figura el derecho a ser consultados en aquellos temas
trascendentes en la vida del país. Las sociedades no son pétreas, van
cambiando y recogiendo los avances de la época en todos los ámbitos de
la vida; la clase dirigente debe tener la habilidad para saber que los
cambios sociales y políticos que deben hacerse, en vez de ser un punto
de conflicto y de crisis, sea un punto de encuentro y de oportunidad
para debatir sobre los cambios que hay que impulsar. La resistencia a
los cambios sólo sirve para prolongar las crisis.
La crisis actual evidencia la urgente necesidad de reformar el Estado;
la democracia debe garantizar mayor participación e inclusión social y
económica, mayor eficiencia y transparencia; pero sobre todo necesita
construir una institucionalidad que garantice su despolitización
partidaria y evite que cualquier funcionario manipule o irrespete la ley
para satisfacer sus intereses particulares o políticos. Superar esta
práctica antidemocrática ayudará a restituir la credibilidad en las
instituciones y a garantizar la equidad en la toma de decisiones.
EL PAPEL DE LOS PARTIDOS POLÍTICOS
El rompimiento del orden constitucional ha puesto en precario el papel
mediador de los partidos políticos entre la sociedad y el Estado, y ha
deteriorado su legitimidad ante la ciudadanía manteniéndose al margen
como instituciones pero manifestándose activos en el Congreso Nacional.
La crisis político institucional que enfrenta nuestro país en estos
momentos, representa un desafío y una oportunidad para que los partidos
políticos se reformen, redefinan su papel en el desarrollo
democrático y generen estabilidad y confianza en la ciudadanía.
LA POSICIÓN DE LA UNAH
La Universidad Nacional Autónoma de Honduras llama a que se respete el
orden constitucional seriamente afectado por los recientes
acontecimientos que nos han exhibido ante el mundo como un país con
instituciones fuertemente sesgadas por intereses partidarios, sin
garantías jurídicas e incapaces de solucionar pacíficamente los
conflictos.
Demandamos que los conflictos en los que se vean involucrados los
ciudadanos y funcionarios, cualquiera que sea su investidura, rango y
funciones, sean resueltos aplicando las leyes y respetando el derecho
que les asiste a ser juzgados en tribunales antes de ser sentenciados,
tal como lo estipula un Estado de Derecho. También demandamos el pleno
respeto a los derechos ciudadanos por parte de los órganos del Estado y
el cese de cualquier medida de violencia, represión o intimidación
contra la población, quien a su vez debe abandonar y rechazar cualquier
intento o motivación para resolver por la vía violenta la actual crisis.
La UNAH demanda de todos los sectores, de manera irrestricta, la
libertad de expresión.
Demandamos que las elecciones generales programadas para el 29 de
noviembre del año 2009 se lleven a cabo de acuerdo con lo previsto. La
Universidad Nacional Autónoma de Honduras se compromete a abrir un
debate profundo, pluralista, riguroso e incluyente sobre el Estado, la
Constitución de la República, la democracia y sus instituciones y los
retos que plantea el desarrollo democrático de cara al contexto nacional
e internacional. |
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