Los dos fenómenos naturales que recién acaban de azotar a Honduras sólo evidenciaron la falta de preparación y seriedad que el aparato gubernamental le dio a ETA e IOTA.

Con casi 100,000 personas afectadas a nivel nacional, daños a la infraestructura vial y al motor productivo del país, el Estado tiene una terrible deuda con la población hondureña por no tomar las medidas necesarias que pudieron al menos mitigar los efectos del desastre natural.